Esa es la sensación que quise mostrar en este tríptico, cuando te espera una playa solitaria sorprendiéndote detrás de un medano que quema los pies, y el mar te da una brisa-beso de bienvenida.
Cuando comencé a pintar este paisaje, Elizabeth "la uruguaya", mi compañera del taller de pintura, me dijo con los ojitos brillantes: eso es Colonia!!! y me entusiasmé pensando que alguien pudiese pasar bien con solo ver esta imagen